México y el Plan Nacional de Desarrollo

¿Consideras que el Plan Nacional de Desarrollo debe ser un instrumento para erradicar la desigualdad?

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Editorial

México es un país con historia inmersa en la improvisación. La referencia legal obligada de elaborar el respectivo Plan Nacional de Desarrollo (PND), como el marco que orienta los programas y proyectos sexenales en cada administración desde hace tres décadas, han sido ejercicios recurrentes de escasa aplicación. Si comparamos los planes propuestos con los resultados logrados, se identifica un distanciamiento radical que exige explicación.

La visión y optimismo de los planes que han incluido el potencial del país, contrastan con los magros resultados y la esperanza cuestionada que prevalece en amplios sectores de la sociedad mexicana. Con respecto al pasado, la situación del mundo y del país son hoy diferentes: una crisis económica de cobertura mundial que incluye a nuestro socio preponderante como protagonista destacado, caracteriza el contexto internacional adverso que impone límites al desarrollo de nuestro potencial en el futuro próximo.

Si a lo anterior agregamos nuestras serias insuficiencias económicas identificadas con la relativa ausencia de competitividad, desempleo y carencia de mercado interno, al igual que la política disfuncional caracterizada por su desprestigio frente a una sociedad inmersa en la desigualdad e inseguridad, queda como única alternativa superar la improvisación y convocar a la elaboración de un PND vinculante, que incluya propuestas para consolidar estrategias para el desarrollo integral del país, donde la igualdad sea condición indispensable para la sana convivencia social.

El reto es enorme por su magnitud y apremio. Tiempo, recursos y potencialidades desperdiciadas durante la reciente transición inconclusa, conforman junto con la crisis mundial, el nuevo escenario que exige concretar acuerdos y reconstruir agendas entre las diferentes organizaciones y fuerzas políticas del país, para aspirar al desarrollo sustentable. La legitimidad del reciente Pacto por México, deberá consolidarse al incluir una amplia participación social, para proporcionar sustento y viabilidad a nuestro inaplazable proyecto colectivo.